miércoles 19 de enero de 2011

Si mal nos va, será un encuentro a destiempo, nada más.

Fue todo un truco del destino que amaneciera fundiendo la espalda a su pecho, como si el cuerpo gritara "cuídame". Le costó aceptar que nunca quiso irse, que estaba demasiado cómoda, que pudo haber dejado el alma ahí, esa misma mañana gris.
Pero comenzaron un juego llamado "acuerdo", repleto de reglas estúpidas que los llevaban justo al lugar donde juraron no querer llegar.
A veces piensa que siempre quiso.
Todo por tres palabritas de no más de cuatro letras que significaban a lo mucho un interés superficial, que despertaron curiosidad y que la llevaron a una realidad que había olvidado.
Uno siempre lo planea todo, buscando acomodar las palabras importantes en el momento más prudente... así lo hizo ella, pospuso la confesión del cambio de planes que hizo el corazón una y otra vez, pues nunca "era el momento". Tenía todo un discurso programado en su cabeza que reproducía una y otra vez como si buscara memorizarlo, además del plan con el cual lograr no se le interrumpiera y quedara frustrada la confesión, incompleta.
Pobre, bastó solo un rayito de luz en la espalda desnuda de su amante, recostados en su cama, la cómplice, en el cuarto guardián de sus deseos, bastó el olor de su piel, el que no se va ni quiere perder, que le queda impregnado en cada poro después de los encuentros, bastó el sabor guardado entre sus dientes, bajo su lengua, bastó escucharle respirar y su temblor al sentir sus caricias mientras dormía, bastó contar con el contexto más encantador de su existencia para que el corazón se le cubriera de fuego y en la explosión dijera "no más".
Y ahí estaba, despertándolo con una disculpa por no ser tan fuerte... "Me es imposible seguir haciendo esto sin sentir nada... mejor hasta aquí lo dejamos..." dijo ella. Pidió se alejara pues tenerlo cerca a sabiendas de que el sentimiento no podía ser mutuo jamás le haría bien. Lo mejor es acabar con esto a tiempo, pensó.
Le pidió se fuera de su vida rogando en su interior solo le abrazara fuerte, pues se sentía caer.
En algún momento el la suelta y le da la espalda, renunciando con ello a todos sus ofrecimientos, ella pidió dijera algo y él se limitó, después de eternos minutos, a poner las manos de la amante en su rostro, para que notara lloraba, por coraje, dijo él, por todos sus miedos.
"Sé que de perderte, habré perdido lo más grande y maravilloso que me haya pasado, pero no puedo pedirte que te quedes..."
Volvieron a abrazarse, a besarse y se hicieron el amor una vez más.
Ella lo sintió derretirse, explotar... lo sintió entre las piernas, en sus muslos, en su vientre. Fue una sensación única donde el contacto de la piel no es suficiente, donde muerdes, abrazas, aprietas, esperando ocurra el milagro en el que los cuerpos se funden en uno solo. Él pidió tiempo, paciencia, para controlarse, para "estar bien", para merecer su amor... ella no veía carencia alguna cuando estaba con él.
Pasaron días después de ese desmorono oficial del acuerdo, no había mucho que hacer ya.
Ella decidió reiterar el sentimiento cada que le era posible, le mostró todas sus caras, la erótica, la tierna, la despreocupada, la condescendiente, se mostró completamente suya y le dejó claro que sin él, igual respira. Que por más que le guste estar a su lado, nadie es indispensable.
"Soy todo lo que viste la primera noche y lo que has conocido hasta hoy".
Nunca se rindió, pero decidió quedarse quieta, sin sofocarle, sin presiones, convirtiendo a la paciencia en su virtud, pero sin traicionarse, aclarando que en el momento en el que la espera se saliera de sus manos el adiós sería inevitable.
Él pidió paciencia, ella pide entienda que el sentir es algo nuevo para ella, algo olvidado que estaba aprendiendo a manejar dentro de sí, corriendo el riesgo de desprenderse de sí misma y no controlar el sentimiento.
Sin hacer de el enamoramiento una condena, lo elige al él, para caminar a su lado.
A sabiendas de lo mucho que puede dar, de que su capacidad como mujer va mucho más allá de la cama, con la seguridad de que él, la hace sentirse feliz.
Estaba tranquila, había puesto las cartas sobre la mesa y sabía que lo peor que podía pasar era que el "nosotros" no se diera, que tuvieran que vivir vidas aparte, vivir al fin, con la certeza de que se hizo lo mejor que se pudo, que lo intentaron y sin la incertidumbre de los hubiera.
Sentí perdida el alma y en tu almohada la encontré...

11 Deliran Conmigo:

Kari dijo...

Definitivemente adoro como escribes=) me eeencata, tienes un gran talento para expresar lo que sientes^^

Celina Bailón dijo...

Kari: GRACIAS por no perder el hilo de mis letras y dejar huella.
besos! (=

mixtu dijo...

sentir perdida... pero te as encontrado quedo feliz

abrazo serrano

Celina Bailón dijo...

Mixtu... Yo me siento feliz, de tenerte aquí.
Besos.

Luis dijo...

Peroo mi querida Jonz ahora Ya hasta voy a tener que tratarte con respeto jum.! ME ENCANTO... Como un par de renglones de lo que escribes me a echo continuar. Ojala que no pares nunca de escribir. Y ESTO QUE PONDRE ME ENCANTOO AUN MAS, ES COMO DE MI ESTILO, :P ya sabes jaja.

"Voy a amarte siempre que me lo permitas, siempre que no me engañes, siempre que te tenga y si te pierdo, te amaré unos días más por si regresas"

Sin palabras.


PD: No soy NENA.

Celina Bailón dijo...

Luis: Lo eres :)
Pero gracias por pasar y dejar huella.

Neverknowsbest dijo...

Querida Deseo... Tenía hambre de tu forma de escribir.

Eres genial, lo sabes.

arawaco dijo...

vuelvo y leo

Salamandra dijo...

wow! qué imágenes me diste.

no dejes de escribir.


saludos!

Teena in Toronto dijo...

Happy blogoversary :)

mixtu dijo...

abrazo...