jueves 1 de octubre de 2009

Amigos...

martes 8 de septiembre de 2009

No te Prometo.

Por ahora lo único que puedo prometerte es que no basaré nuestra vida (así, nuestra) en promesas, que cuando menos pienses te verás sonriendo todo el día con sólo recordarme, con pensar en la hora de la comida, en la hora de dormir. Que sentirás los días sumamente cortos hasta creer que has pasado solo minutos conmigo después de estar todo el día juntos, tirados en la cama, abrazados. No te prometo nada, solo te aviso que con el paso del tiempo no nos acostumbraremos a nosotros siendo uno, que cada día será una agradable sorpresa, que nuestros pleitos no significarán más que una mágica y erótica reconciliación. Nunca seremos tan predecibles como para aburrirnos, pero nos conoceremos tan bien que complacernos será pan comido. Nuestra vida no será rutinaria, pero tendremos rituales que nos identifiquen y nos hagan sentir que nos pertenecemos, que somos uno en el otro, no uno por el otro.

jueves 6 de agosto de 2009

Solo por Hoy.

"Sexo ocasional" se había convertido en su plan a corto plazo. Encuentros esporádicos que no acabaran con el divertido sabor que queda entre los labios. Así fue por algunos años, probó pieles totalmente distintas y en su mayoria desconocidas. Siguió las reglas del libro de Kundera que le dejó marcada.

Alguna vez rompió con una de las ideas y los dejó dormir en su cama, más ella nunca dormía.

viernes 3 de julio de 2009

Carta al Postre (5)

El porqué que no dijiste.

Concluyo que soy débil, tanto que te dejo que lo sepas, tanto como para mantener un mensaje en mi buzón que para ti seguramente ya no significa nada. Se me van las fuerzas y solo quiero que te enteres, aun cuando no haga ninguna diferencia.

No alcanzamos a llegar, apenas pude sentirte: “Y tengo ganas de todo menos de irme, menos de huir. Quiero quedarme, encontrarte, buscarnos, aunque sea esporádico, aunque sean kilómetros. Pero quedarme, en ti…” entonces vuelvo a ese lugar, al limbo de las conclusiones, mayormente erróneas, por cierto.

Nunca aprendí a nadar, tengo miedo a las profundidades, también a las alturas. Pensarás que me gustan las zonas de confort, los puntos medios… debes saber que estar a la mitad tampoco es fácil. Igual yo no pensaba quedarme aquí, ni implorar los kilómetros durante años.

Pierdo entonces el sentido de la palabra querer, ya no sé si lo esporádico dura lo mismo que lo eterno. Buscar se vuelve tan similar a cruzar los brazos y darse por vencidos. Si, vuelvo a lo mismo de no entender, a no recibir respuestas a una pregunta tan clara como ¿Qué tanto queremos? Vivir la misma experiencia un par de veces, lejos de enseñarme algo me pierde más.

Voy a quedarme un rato quieta, pues mis pasos desacomodan mi contexto. Voy a esperar (te) un poco más, después de todo no tengo otra cosa que hacer entre horas de rutina. Voy a seguir guardando ese mensaje, el primero, donde dices jamás, donde significa para siempre.

Voy a guardarte, hasta cansarme, hasta caer dormida y que un sueño me revele la verdad. Abriré los ojos despacio, por si sigues aquí, no quiero verte de golpe, pues a pesar de que imagino tu silueta totalmente hermosa, temo que detengas mi respiración por la impresión del momento. Eso de imaginar se me está haciendo costumbre y de pronto necesito vivirlo más allá de mis pensamientos. ¿No crees que lo merezca?

Pienso que después de todo es normal que yo esté confundida, pues verás, tú dijiste que no querías huir pero igual desapareces. Si, soy normal después de todo, o será que el mundo es muy extraño, tal vez para ellos es normal decir algo y hacer exactamente lo contrario. Pero hay demasiados allá afuera como para preguntarles, eso si me da pereza y las estadísticas pueden no gustarme.

Ahora, tengo la idea de que en algún momento sentí que podía volar aún con mi temor a las alturas. Estar en el centro de tanto silencio, interrumpido a veces por largos monólogos es como tener amnesia. Solo que no es tan fuerte como para olvidarte a ti, ni la imagen de tu espalda.

Entonces, si no exististe, si nada fue ni esporádicamente real ¿Qué hago hablándote? ¿A quién espero? ¿A quién le ofrezco la maravillosa idea de una ‘primera vez’? ¿Quién podrá hacerme volar?

Ya tengo inflamados los talones de tanto caminar en interminables círculos. Me voy a quedar quieta, como dije antes, a esperar a quien sabe quien, por quien sabe cuánto. Mientras, escribiré nuestra pequeña historia…



CG.
02 de Junio de 2009

lunes 29 de junio de 2009

Carta al Postre (4)

Desvanecido claro color.

El olvido ya no respeta temporadas del año, el dolor ataca al final de la primavera mientras envuelve a los cuerpos el calor de un verano que llega, del cual lo soles no se ven tan luminosos como solían ser. Lo que solía pasar solo en invierno.

Lagrimas mezcladas con sudor, mucha sal hay en los rostros. Se deja ir a quien solo vino a dejar dolor, con abrazos debilitadores disfrazados de entrega incondicional, con besos delirantes y palabras que hacen que cualquiera, en serio, cualquiera pierda la razón.

Ese fue mi caso y sobre eso hay una historia que aún no puedo contar.

En mi paso por el ‘después de’ encontré una serie de cosas y personas sustitutas, manteles que hacen ver presentable una mesa ya rayada y desteñida, bajo esas telas trataba de ocultar la imagen borrosa del antes, la forma de un rostro, la textura de un perfil, el color bellísimo de una mirada. Decidí quitar el mantel y mostrar la madera que, por cierto, a algunos gustó y tuvieron la delicadeza de hacérmelo saber.

Yo dejé entonces de llorar por quien se va. No hay por qué lamentarse de lo inevitable, aprendí. Hace unos días me encontré queriendo, buscando un vestido café o azul cielo, pensando en volar, pero me di cuenta de que basta dormir toda una noche, cerrar la yema de los dedos y guardar un poco de silencio para que el presente en el que se habló de un futuro se convierta en un lejano pasado.

De nuevo cero palabras, menos promesas, ni planes, ni el inventario de ganas que dejamos en once… (Y decías que lo de los nones era solo una idea).

Entonces quedé yo, con el espejo y mi otro yo que viene a ser el mismo. No hay nadie alrededor, solo un mundo que es tuyo a medida que así lo quieras. Triste es pensar que puede convertirse en nadie el que creí que si era. Pero sigo quedando yo y es hora de sentirme afortunada por eso. Basta de pensar que desear que estés es suficiente. No estoy vacía, estoy yo conmigo adentro.

Escribo y pienso que hicieron falta ganas.
Escribo y pienso que sigo queriendo. Quiero.
Escribo y pienso, te pienso y me pienso en el ayer, siguiendo una línea para ver dónde se separan los caminos, dónde me desvié, dónde me perdí o te escondiste. Y busco ahí mismo el porqué.


Después regreso sola conmigo, me platico algo gracioso, me hago saber que estoy feliz de la buena compañía en la que veo perderse al sol y le pido no se enfade de estar aquí con esta yo que me acompaña.

Me estoy haciendo alérgica a ciertos tonos claros de mirada, a ciertos labios, a ciertas espaldas.

Nadie dentro de mí sobrevive a los silencios.









CG.
26 de Mayo de 2009.





lunes 20 de abril de 2009

Deliramos en Silencio.

...La mente delirante se desconecta...


Pronto, pronto deliraremos juntos, muy juntos...


Gracias.






"...Recuerdo tú buscabas libertad
Recuerdo yo buscaba donde anclar
Y delante de ti
Quemar mis naves pretendía
Y en solo un día
Desarmado ya me vi..."


miércoles 8 de abril de 2009

Volar. (En primera Persona)

Es cierto, se puede volar, es tan cierto y tan alcanzable como estirar la mano, como subir un escalón, como hacer una propuesta. Volar es tan factible como creer y tan arriesgado como amar. Tan sencillo como coquetear, como un refresco con hielo (ocho), como una sonrisa al inicio.
El inicio, fue la clave de todo, yo no creo en primeras impresiones, pero ese comienzo me pudo encantar. De ahí las preguntas, de ahí las sonrisas, de ahí lo que venga.
Cielos habrá, con una, mil o un millón de estrellas, lo importante será la libertad de volar entre ellas, de bajar una, guardarla en la pupila y dársela a quién lo merezca.
¿De qué estoy hablando? De ti, de mi, de un sillón, de una serie de televisión que te hizo sentir pecador. Hablo de hoy, de lo que pasó, de lo que sentí cuando supe de ti e imaginé un nosotros dos (aunque fuera algo esporádico). De convertir mis palabras en tu plato fuerte.
Tengo un corazón (porque lo he recuperado) que late un poco más rápido cuando imagino al viento alegre jugar con mi cabello. Son kilómetros más que alas las que me detienen. Si, hablo de volar, de no perder la paciencia y antes aprender a caminar. De cielos, de tu cielo, del mío, ambos fundidos, estrellados y por demás escondidos.
Hay tanto que quiero decir, decirte, decirnos. Y fue la primera vez, fueron dos horas o quizá tres. Fuimos ambos, fueron nuestros pasados, fue una chispa y mil porqués.
"Te espero"... si pudiera explicar en una entrega lo que esas dos palabras significan en mi. Yo había sustituído al corazón perdido con una cajita de madera, que rechinaba, que se podría, que barnicé, que alguien llenó y luego se fue. El corazón llegó y que estuviera vacía ayudó a poderla mover.
¿De qué hablo? Hablo de mí, hablo de alas que un día escondí, mismas que abro para volar hacia ti.